sábado, 1 de noviembre de 2008

Querer gritar

Cuando necesitamos gritar, vociferar, levantar excesivamente la voz o gesticular airadamente para exponer nuestras razones, es porque seguramente estamos equivocados o no lo suficientemente seguros de nuestras posturas. El valor de la razón, la verdad y la lógica, siempre se imponen y mucho más fácilmente si conservamos la calma y exponemos nuestros argumentos con serenidad. La verdad y la razón no necesitan gritos ni exigencias, siempre terminan por imponerse.


En el camino a la sabiduría, el primer paso es silencio; el segundo, escuchar; el tercero, recordar; el cuarto, practicar; el quinto, enseñar a otros

No hay comentarios: